Vins Miquel Gelabert – El loco de Manacor

Pues sí, pues sí, el loco de Manacor, y esto no es cosecha propia, no. Así es como la prensa alemana califica cariñósamente a Miquel Gelabert y con toda la razón. No debemos perder de vista que Miquel Gelabert tiene hoy en día una producción aproximada de 35 mil botellas/año, producidas en 9 ha de viñas viejas de más de 40 años, pero con una variedad de aproximadamente 30 diferentes tipos de uva, con lo que produce más de 20 referencias, algunas de ellas con un número de botellas anuales inferiores a las mil unidades.

La antítesis de lo que cualquier distribuidor busca. Los importadores/distribuidores quieren una o dos referencias por bodega y en cantidad infinita, así si pueden conseguir dar a conocer un vino en su mercado y es demandado, venderlo hasta el infinito y más allá. Pero los productores como Miquel Gelabert, no están para obedecer las leyes máximas del mercado, están para producir artesanalmente productos maravillosos. Miquel Gelabert, se dedica a elaborar vinos únicos, increibles, geográficamente deslocalizados, a crear con el máximo cariño vinos memorables, independientemente de la cantidad de estos. Por ejemplo, produce unos vinos dulces tanto blancos como tintos, con las mejores uvas, con su crianza y procesos propios, que pueden llegar a producir por referencia menos de mil botellas, auténtica exclusividad y un lujo, ya que con una botella de Miquel Gelabert siempre aciertas.

De origen hostelero, Miquel Gelabert, inició su camino como Chef en su restaurante de Cala Millor, hasta que su suegro, entrados los 80, comentó con la familia, que se podía hacer con los pequeños viñedos familiares, ya que él ya era mayor para trabajar en ellas. Pues ni corto ni perezoso, Miquel dió un paso adelante, y de forma autodidácta, empezó a aprender, a crear, y hoy en día es una de las figuras más relevantes de la escena mallorquina, gracias a las cuales, el vino mallorquín se abre paso a codazos.

Gran valedor de las variedades autóctonas, de las que mantiene su propio reservorio de gorgollassa, giró blanc, giró negre, fogoneu o la rememorable Jaumillo, algunas de las cuales no están permitidas, por ahora, ya que se están recuperando poco a poco.

Hicimos una visita a su bodega en el centro de Manacor, y con mucha amabilidad y gran hospitalidad, pudimos disfrutar de una clase magistral, sobre sus vinos, su proceso vital, sus técnicas y truquillos, y como no, probamos prácticamente todos sus vinos. Cuando alguien disfruta de lo que hace, tiene una experiencia y sabiduría vital en algo muy concreto, y que además esta dispuesto a compartir con los demás, es en esos momentos de conversación, cuando nos damos cuenta de quienes son las grandes personas, generosas, cálidas, amables y sabias, en contraposición a los mediocres y advenedizos.

No puedo describir todos los vinos que probamos, pero si puedo decir que muchos de los mejores vinos “franceses” que he probado, son mallorquines, de Miquel Gelabert (chardonnay con crianza, cabernet/merlot increibles, etc.) además de sus variedades autóctonas, sus dulces tintos y blancos, únicos en su especie, y sus “torrent negre”. Vale la pena probar estos caldos de producción limitada y artesanal, sin duda.

 

Amante de las buenas bebidas, de riñón rápido e hígado débil. Aprendiz de alquimista de vinos y espirituosos, hedonista a la vez que asceta

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