Malvasía de Banyalbufar

A veces, cuando estamos en entornos ajenos, novedosos, o diferentes a los espacios que estamos acostumbrados, nos invaden multitud de sensaciones, como sorpresa, admiración, calma, (porque no envidia)… Banyalbufar es uno de esos lugares, que parecería transportarte a lugares lejanos, lujosos, incluso un poco barroco, un museo actualizado de un tiempo ajeno y pasado, un espacio que se levanta altivo encarando al mar. Podría decirse que estás en un pedazo del lago de Como, en Lugano, si no fuese porque ante nosotros, Neptuno nos recuerda que sigue siendo el dueño y señor del espacio que nos rodea.

Banyalbufar es un lugar diferente dentro de la isla de Mallorca, prácticamente todas sus calles dan al mar, sabes que está ahí, se huele, se intuye. Construido con paciencia y en un tiempo en que las cosas se hacían para durar, el pueblo se levanta  en bancales de piedra, hacía arriba a diferente niveles, y serpenteando la ladera, que el mar rodea y moldea con su bravura, como si de la costa Amalfitana se tratara.

Pero, volvemos al presente, y nos damos cuenta de que pocos son los pocos lugareños que quedan cultivando en estos bancales, prácticamente todo ha sido devorado por chalets, torres, casas, para el disfrute de pudientes, de aquí y de allí, pero es no es malo en su totalidad, si se llega al equilibrio y la simbiosis, y eso parece ser que es lo que sucede en Banyalbufar.

Y este entorno único, es un lugar ideal para el cultivo de la Malvasía, una de las variedades más antiguas y conocidas en el Mediterráneo, muy aromática y con gran contenido fenólico y en azúcares, capaz de alcanzar una buena graduación alcohólica sin mucho esfuerzo. Capaz de resistir un entorno  tan duro cercano al mar, pero muy vulnerable a enfermedades. Son pocas las variedades que dan tan buen resultado, en lugares tan cercanos al mar.

En Cataluña y otros lugares, las generaciones anteriores, denominaban al vino Malvasía, como todo aquel vino blanco, independientemente de la variedad usada, con alta graduación alcohólica y envejecido oxidativamente, al que se le daba propiedades curativas. De pequeño recuerdo tomar de postre en fiestas señaladas, siempre un chupito de Malvasía, porque era bueno para la digestión, aunque el contenido de la botella fuese ratafia, a todo vino dulce se solía llamar Malvasía.

Se rumorea que fueron los mercenarios almogávares catalano aragoneses y valencianos, de Roger de Flor, los que contratados por el emperador bizantino Andrónico II, a principios del S.XIV, para luchar contra el poder creciente de los turco otomanos, los que introdujeron la Malvasía en la península ibérica. Es más que probable que los almogávares, recogieran sarmientos de esta variedad de su area originaria (Monenvasía) , en el viaje que iniciaron para luchar en el todavía existente imperio romano oriental. Saliendo de Mesina, y haciendo una escala antes de llegar a Constantinopla, en 1303 en Monenvasía, Grecia, es en esta breve escala, donde conocen las virtudes del vino hecho con Malvasía.

Monenvasía, (en griego Μονεμβασία) es una pequeña península fortificada al este del peloponeso, y su nombre en griego significa, una sola entrada, en referencia a su muralla y su condición de península. El término Malvasía se deriva de la italianización del término griego, y este es el supuesto origen de la variedad que todos conocemos como Malvasía. Esta variedad se adaptó con gran acierto en multitud de zonas cercanas al mar como en Sitges, Canarias, etc.

Se rumorea que fueron los catalanes, los que trajeron la Malvasía desde Sitges hasta Mallorca, llegando a ser un cultivo extendido por toda la sierra de la Tramuntana ya en el S. XVI, y sobre todo en Banyalbufar, consiguiendo un reconocido prestigio  en el S.XVII. Hasta que a finales del S.XIX el ataque de tres grandes plagas(pulgon, oidio y filoxera), entre las cuales, las más famosa es la filoxera, prácticamente acaba con las vides existentes de Malvasía en toda la isla, quedando un pequeño reducto en Banyalbufar a principios del S.XX, cuando se empieza a empeltar la Malvasía con pie americano, resistente a la filoxera. Pero en estos 50 años de destrucción de las vides mallorquinas, los agricultores han encontrado un cultivo sustitutivo, que les aporta los mismos o más ingresos, con una demanda menor de cuidado y trabajo, que es el tomate de ramallet.

No es hasta finales del S.XX, que se inicia el interés por recuperar la variedad y  revivir tiempos pasados de grandes vinos, y se vuelve a plantar la variedad Malvasía en Banyalbufar, con la mala suerte de encontrarse una variedad ya muy deteriorada por las cargas víricas, que hacen que las vides no sean lo suficientemente resistentes y productivas, pero gracias a diferentes bodegas, como Ca´n Pico, Son vives, cooperativa malvasia de banyalbufar, o agricultores locales como los hermanos Srs. Bujosa o Srs. Font, conjuntamente con diferentes organismos y universidades, se inicia un proceso de selección clónica, hasta obtener la primera variedad de Malvasía, certificada como libre de virus.

Y este es un poco el recorrido hasta nuestros días, que nos permite disfrutar de estos vinos blancos tan elegantes y atractivos, únicos en Mallorca

 

Amante de las buenas bebidas, de riñón rápido e hígado débil. Aprendiz de alquimista de vinos y espirituosos, hedonista a la vez que asceta

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